Antes de hablar de ahorro conviene saber en qué categoría cae su empresa, porque no todos los consumidores tienen las mismas reglas ni las mismas oportunidades. Es el consumidor con una demanda máxima anual menor a 200 kW. Se le suministra energía a través de las distribuidoras, a precios regulados por Osinergmin. Paga la tarifa alta de energía (US$/kWh) y no tiene margen de negociación: el precio le viene dado. Es el consumidor con una demanda máxima anual superior a 2,500 kW. No está sujeto a regulación de precios: puede contratar su precio de energía directamente con generadores y/o distribuidores. Accede a la tarifa baja de energía. Es también el que tiene un cargo por demanda coincidente que gestionar — y por lo tanto, el que tiene más que ganar. Entre 200 kW y 2,500 kW de demanda máxima anual, el consumidor puede elegir en qué régimen quiere estar. Es una decisión estratégica que conviene tomar con números sobre la mesa, no por inercia.